
Reportaje realizado por Nuestra Propuesta
El secretario general del Partido Comunista, reflexiona en esta entrevista sobre el significado de las jornadas en Rosario y analiza la vigencia del pensamiento del Che
-Sin desmerecer las etapas anteriores en el proceso de recaptura de la figura del Che, ¿puede decirse que las jornadas de Rosario significaron un momento muy alto en ese sentido?
-Creo que efectivamente se puede plantear distintos momentos de la relación del movimiento popular y revolucionario con el legado político, ideológico y cultural del Che. Quizás esa sea una de las razones de su vitalidad y permanencia. La tarea que planteamos desde el PC parte siempre de que la labor de los revolucionarios en relación al Che tiene que ver con un trabajo permanente por rehumanizarlo, por reintegrarlo a la historia, reinstalarlo en presente como revolucionario, como partidario de la liquidación de los poderes de la explotación y la injusticia; como enemigo del elitismo neoliberal, de las agachadas y conciliaciones de los partidarios de la Tercera Vía y también como enemigo de el basismo ligth de corte holowayano que le da la espalda a la lucha por el poder.
Este es el enfoque apto para que el Che sea compañero de ruta en cada momento del proceso histórico. El neoliberalismo ha sido un momento de degeneración general del capitalismo, y ahora podemos decir que ha acelerado su decadencia, su crisis civilizatoria, y vemos esta decadencia como un proceso global que incluyó además del deterioro económico y social, un profundo deterioro ético y moral que es o privativo de uno u otro político burgués, sino que es estructural, que es parte de la política de estos tiempos del capitalismo, donde la corrupción es sistemática y generalizada, donde se fomenta un hedonismo y un individualismo sin límite, donde se exhibe la brutal concentración de riqueza por un lado y por otro la marginalidad y la pobreza extrema, donde se hace gala de las desigualdades y violencias más brutales, donde vemos como todos los días los medios de información tratan de destruir los sentimientos de solidaridad y fraternidad entre los seres humanos. Todo esto es neoliberalismo. Creo que en esta etapa concreta el Che de estos tiempos ha sido un compañero fundamental para enfrentar esta decadencia ética y moral, al mismo tiempo que para resistir las políticas económicas y represivas del neoliberalismo.
-El pensamiento del Che tiene un rol central en la nueva etapa que vive Latinoamérica…
-El Che puede y debe ser parte fundamental de la nueva etapa en que está entrando Latinoamérica, que es ya no una etapa de resistencia, sino de alternativa al capitalismo en su fase decadente neoliberal, proceso que es inseparable al antiimperialismo y a la propuesta renovada del socialismo que aparece como un enfoque de socialismo del siglo 21. El aporte y el legado revolucionario concreto del Che en cada momento es tan valioso que requiere que analicemos autocriticamente nuestra capacidad de aprovecharlo y emplearlo, y en ese sentido, creo que el movimiento popular, avanzado y antiimperialista en Argentina ha logrado vincularse más fuertemente a los grandes valores ideológicos culturales del Che: el antiimperialismo, la solidaridad con la Revolución Cubana, la idea del socialismo como el contenido de la revolución que necesitamos, el gran tema del Hombre Nuevo que aparecen en todos nuestros discursos pero también en los de un gran espectro del movimiento. Esto sin duda un avance y un mérito que vive en contradicción con una insuficiencia hacia los mensajes políticos concretos que el Che le ha dedicado al movimiento popular en Argentina. Es absolutamente necesario expresar respeto a los mensajes que el Che le ha hecho a la izquierda en nuestro país, sobre todo el de la Carta a los Argentinos, puesto que el Che ya lo ejecuta a partir de una visión de la pluralidad, de la diversidad de la izquierda argentina y de la necesidad estricta de unidad en diversidad para poder conseguir una acumulación de fuerzas para poder gravitar de manera decisiva en las luchas de clases que venían en el continente y que naturalmente venían en la Argentina. Sería motivo de todo un debate específico entre distintos sectores de la izquierda, cuál es el valor real que le damos a estas opiniones del Che respecto de la unidad.
Creo que nadie sería capaz de de decir que no le damos importancia, más bien todo lo contrario, pero lo que en realidad ocurre, es que es esta idea de embellecer y acercar el futuro que el Che le da a la fuerza de unidad todavía no nos enamora a la gente de izquierda en la Argentina. Esto es un error. Las experiencias de 2001 fueron claras, y espero que hoy cuando empieza otra crisis de gobernabilidad tengamos la suficiente inteligencia como para escuchar al Che y poner al tema de la unidad en el primer plano de la moral y de la ética revolucionaria. Porque es muy difícil hablar de moral y de ética guevarista y no llevar a fondo este enfoque de la unidad.
-¿Qué nos falta para ese objetivo?
-Solo trabajando y logrando pasos de unidad, podremos decir con verdad que el Che camina con nosotros, que lo hemos sacado del pedestal, de los posters y del terreno de los semidioses donde la burguesía lo quiere colocar, para traerlo a la cotidianeidad de la lucha de clases.
-Es necesario crear una fuerza plural y unida. ¿Por qué razones se da esta dispersión y heterogeneidad de la izquierda en nuestro país?
-Esta pregunta, evidentemente, da para todo un tratado, pero se podría decir que una parte lógica que tiene que ver con la existencia en un país como la Argentina de una izquierda que se desarrolla desde distintos afluentes ideológicos, el marxismo, la teología de la liberación, el nacionalismo popular; y también desde diferentes experiencias y tradiciones políticas, pero es verdad que el fuerte alejamiento que la existencia de grandes partidos de la burguesía le han impuesto a la izquierda respecto del sujeto social de la revolución y de sus aliados principales, le ha generado un problema de dificultad en cuanto al desarrollo de su voluntad de lucha por el poder político y todo esto combinado con la represión ha producido verdaderos fenómenos de fragmentación. Esto hace que la lucha por unir y superar esa fragmentación tenga de una dificultad muy importante, pero sin embargo es muy difícil presentar un camino alternativo a esto que proponía el Che.
No suena lógico pensar que uno u otro grupo u organización tiene por sí sola la capacidad de convertirse en una alternativa revolucionaria. La construcción de una alternativa revolucionaria requiere construir una fuerza nueva que debe ser muy amplia para poder contener a esta diversidad, pero al mismo tiempo, tiene que ser muy profunda para que sea revolucionaria. Pero también debe ser capaz de superar la historia de hegemonismos y autoproclamaciones, y tiene que tener la capacidad de superar los egos exasperados de algunos dirigentes.
Es esperanzador que haya una camada juvenil que se está incorporando a la revolución, algo que se ha visto en Rosario, que tiene la posibilidad de contribuir seriamente para superar la historia de desencuentros. Es fundamental superar la tendencia que hay en la izquierda a mantener líneas divisorias basada en viejos debates que no tienen un sentido concreto en el momento actual como Stalin versus Trotski, «chinos» contra «soviéticos», la Unión Democrática y muchas cuestiones que sirven para justificar la idea que habría que dejar la unidad para más tarde cuando la fuerza que postula este punto de vista estaría lo suficientemente desarrollada como para imponer condiciones. Es un veneno letal esa idea de que no podemos confluir hasta que no tengamos todos el mismo proyecto político.
-Un tema que no está del todo presente en la agenda del conjunto de la izquierda…
-El tema de la unidad es uno de los que menos se trabaja políticamente, uno de los que menos tiempo ocupa y en realidad debería ser el principal tema de discusión y conversación de los dirigentes de las organizaciones políticas y sociales de izquierda, avanzadas y revolucionarias. Seguramente no es algo que pueda hacerse en un acto único, pero habría que generar la inteligencia común que permita ir avanzando en una sucesión, en una serie de etapas hasta la concreción de una fuerza que agrupe, sino a todos, por lo menos a lo sustantivo y fundamental de lo que significa la izquierda en la Argentina. Ahí se podría emprender una etapa nueva de lucha contra el imperialismo, las oligarquías, el gran capital concentrado, es decir contra los enemigos de la clase obrera, los trabajadores y el pueblo. Por lo tanto, creo que hay que aprovechar esta identificación cultural con el Che, para avanzar en una fuerte vinculación con su pensamiento y mensaje político principal para la izquierda argentina: «Si supiéramos unirnos, que bello sería el futuro y que cercano», esta frase es realmente una síntesis llena de una profunda verdad, y quizás por eso sea tan bella, acercar y embellecer el futuro, eso es la revolución, a eso tenemos que consagrarnos.
-Hay mucho que hacer aún en el camino de la unidad…
-Hay que dar un giro copernicano, hasta ahora en nuestra cultura cualquier motivo es bueno para pelear. La unidad no nos daría inmediatamente la fuerza capaz de resolver todos los problemas, pero sí la masa crítica para emprender un camino de acumulación sólido. En este sentido el Che es fundamental, y la experiencia concreta de la Revolución Cubana y de su gran amigo Fidel Castro que en el proceso fue uniendo hasta lograr una unidad de todo un pueblo sin la que, sin dudas, la Revolución Cubana no hubiera sobrevivido hasta hoy frente a la tremenda fuerza y agresividad del imperio.






