El represor Luciano Benjamín Menéndez fue condenado hoy a prisión perpetua por violaciones a los derechos humanos y deberá cumplir la condena en una cárcel común. A su vez, de los de los otros siete represores juzgados, cuatro afrontarán la misma pena, mientras que dos fueron sentenciados a 22 años y el restante a 18. Todos ellos en dependencias de Servicio Penitenciario cordobés.
Tribunal Oral Federal de Córdoba condenó al represor y ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, a prisión perpetua y cárcel común, por el secuestro, tortura y muerte de cuatro jóvenes militantes políticos ocurridos en 1977. El general Menéndez (81); el suboficial principal Luis Manzanelli (69); el suboficial mayor Carlos (61); el suboficial mayor Oreste Padován (61) y el agente civil de inteligencia Ricardo Lardone (65), recibieron la condena perpetua por los delitos de ’privación ilegítima de la libertad, tormentos y homicidio’, todos calificados y en concurso real.
El suboficial principal Carlos Vega (79) fue sentenciado a 18 años, en tanto que el coronel Hermes Rodríguez (75) y el capitán Jorge Acosta (62) recibieron pena de 22 años y en los tres casos por la ’privación ilegítima de la libertad y tormentos’, ya que ninguno fue imputado por el homicidio.
Los jueces camaristas resolvieron las penas de prisión tal como lo habían solicitado los fiscales, y en cuanto a la ’cárcel común’ para la totalidad de los condenados fue solicitada por las partes querellantes.
Los condenados permanecían inmutables ante la lectura del veredicto que estuvo a cargo del presidente del tribunal, Díaz Gavier, incluso la sala de audiencia se convirtió en un escenario de festejos para el público que había desbordado la capacidad durante toda la jornada.
En los alrededores del edificio del tribunal se habían instalado cuatro pantallas y equipos de audio, para que la multitudinaria presencia siguiera el desarrollo de todo lo que acontecía en la audiencia.
El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde; la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; el gobernador Juan Schiaretti y el intendente capitalino, Daniel Giacomino, fueron algunos de los presentes en la lectura de sentencia, además de legisladores y referentes sociales.
Un estricto control de seguridad policial se había montado para el ingreso, mientras que en los alrededores del edificio se movilizaron miles de personas de organizaciones de los Derechos Humanos, sociales, sindicatos, partidos políticos y estudiantes universitarios.
El tribunal, luego de la sentencia dictada hoy para todos los represores, dará a conocer los fundamentos el jueves 31 de julio a las 11. Los abogados de los condenados precisaron que una vez que analicen los fundamentos del veredicto evaluarán los términos de las apelaciones.
En horas de la mañana Menéndez había reivindicado el accionar represivo al afirmar que se trató de una "guerra para salvar a la patria del comunismo".
"Ostentamos el dudoso mérito en ser el primer país en el mundo que juzga a sus soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas", dijo el ex titular del Tercer Cuerpo del Ejército al hacer uso del derecho a emitir sus últimas palabras antes de que el tribunal pasar a deliberar para emitir sentencia.
Asimismo añadió que "los subversivos no cesaron en sus objetivos; están pasivos y mimetizados en la sociedad", insistió y en otro tramo reafirmó que "los argentinos sufrimos una guerra desatadas por sicarios y vernáculos que pretendían convertirnos en satélite de Rusia".
Salvo Acosta que optó por no decir una palabra, los otros seis imputados coincidieron en declararse "inocentes", ya que en todos los casos negaron conocer y tener contacto con las cuatro víctimas de este proceso judicial que comenzó a debatirse el 27 de mayo en la capital de Córdoba.
Las víctimas, jóvenes militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Humberto Brandalisis, Carlos Lajas e Hilda Palacios fueron secuestrados el 6 de noviembre de 1977, y dos días después Raúl Cardozo, en tanto que todos torturados en el centro clandestino de detención de ’La Perla’.
En la madrugada del 15 de diciembre fueron asesinados en un simulacro de enfrentamiento en Sagrada Familia y Colón, de la capital de Córdoba y luego enterrados como NN en el cementerio San Vicente. Sólo los restos de Palacios fueron encontrados y restituidos a sus familiares.






