Ya es tan evidente que no queda lugar para la discusión. Existe una relación directa entre el aumento de los precios de los alimentos y el incremento de la demanda de agrocombustibles.
El hecho de que ingresara la producción de combustibles de origen vegetal como un competidor del mercado de producción de alimentos, ha modificado drásticamente y en tiempo record la cantidad de oferta disponible, ante una demanda en constante crecimiento. Los agrocombustibles se obtienen de los mismos productos y utilizan las mismas tierras de las que se alimenta buena parte de la población mundial.
En los últimos ocho años, la cantidad de maíz destinada a la producción de etanol en los Estados Unidos ha crecido mas del 500%. Eso significa que en 2008, casi 100 millones de toneladas, solo de maíz y sólo en los Estados Unidos serán destinadas a producir combustible en lugar de alimentar a la gente. Durante el último año el maíz se ha encarecido hasta un 130%. El precio del arroz pasó en unos pocos meses de 300 dólares la tonelada a unos 1.200 dólares.
La mitad de los habitantes del planeta sobrevive con menos de dos dólares por día y cerca de mil millones con menos de un dólar diario. Personas para las que el trigo, la soya, el arroz y el maíz son la base de su alimentación, y hasta el inicio de la crisis alimentaria insumían el 75% de sus ingresos en ella.
Tan grave es la situación que desde el Programa Mundial para la Alimentación (PMA), se advierte que las reservas de alimentos en el mundo están en el nivel más bajo de los últimos 30 años.
Sin embargo, con el aumento de los precios de los cereales hay quienes están ganando y mucho. Las multinacionales que monopolizan cada uno de los eslabones de la cadena de producción, transformación y distribución han aumentado estrepitosamente sus ganancias año a año.
La tierra, el agua, las semillas, todo está mercantilizado. Todo se vende al mejor postor y todo es parte del juego de maximizar ganancias, el juego del poder, que ha encontrado en el capitalismo, el mejor medio para crecer sin freno alguno. Un juego macabro en el que la vida una persona no tiene mas valor que un grano de arroz.
(*) Ricardo Natalichio es Director de www.ecoportal.net
Imagen tomada de www.rel-uita.org














